Hay objetos que pasan de generación en generación y que, con el tiempo, terminan formando parte de la historia de una familia. Piezas que un día pertenecieron a alguien y que, años después, vuelven a acompañarnos en momentos igual de importantes.
En Lora del Río, Sevilla, una localidad con un gran patrimonio histórico, Cristina quiso que su boda también estuviera marcada por esos pequeños tesoros capaces de unir pasado y presente. Para la ocasión, eligió llevar unos pendientes antiguos que habían pertenecido a su bisabuela y a su abuela.

Pero la historia no termina ahí: entre los detalles que escogió para la celebración, también hubo un lugar especial para los abanicos. La novia quiso regalarle a su madre un Palmette Marrón, mientras que para ella, eligió el Palmette Narcisse de 24 cm. Una forma de compartir algo especial con las personas que más queremos.
El fotógrafo, Jesús Martínez, supo captar todas esas emociones a la perfección. En sus imágenes, más allá de los grandes momentos, quedan también los gestos espontáneos, las miradas cómplices y esos instantes compartidos que a veces pasan casi desapercibidos mientras suceden, pero que adquieren un valor inmenso cuando volvemos a ellos.

Y nos alegra que Voira pueda formar parte del gran día de Cristina, convirtiéndose también en un recuerdo compartido.
Porque, al final, lo más bonito de algunos recuerdos es que nunca nos pertenecen del todo. También son de quienes los comparten con nosotros.


Gracias, Cristina, por permitirnos formar parte de tu gran día.
Voira.
